Antes de entrar a la pista nos pasan muchas cosas. Una de las más comunes, si disfrutás el deporte, es la ansiedad. Y cuando salimos, estamos cansados o apurados para ir a otro lugar. Y por culpa de estos detalles, a veces nos salteamos una parte muy importante para cualquier deportista y/o bailarín: LA ELONGACIÓN.
La elongación no es una tortura china que se le ocurrió a algún antiguo samurai. Por más que duela y nos cueste, al final del camino, gracias a la elongación logramos hacer a nuestro cuerpo más flexible y menajable, ayudamos a evitar lesiones y a relajar músculos tensionados. Y más importante aún, nos conectamos directamente con nuestro cuerpo y lo sentimos en todas sus partes; tomamos conciencia de nuestras limitaciones y una vez hecho esto, podemos empezar a trabajar para vencerlas. Leer la nota completa >>
